La posibilidad de que miles de autónomos dejaran de pagar IVA se enfría. Y esta vez, de forma clara.
El Gobierno ha rechazado públicamente implantar el llamado IVA franquiciado, una medida que habría permitido a trabajadores por cuenta propia con ingresos bajos dejar de incluir este impuesto en sus facturas.
La idea llevaba meses sobrevolando el debate político y había generado expectativas entre pequeños negocios, profesionales y emprendedores. Pero Moncloa ha marcado distancia y ya habla abiertamente de los problemas que tendría aplicar esta rebaja fiscal en España.
El encargado de enfriar la medida fue el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, tras el Consejo de Ministros. Su mensaje fue directo: la Unión Europea no obliga a España a aprobar esta exención.
Con esas declaraciones, el Ejecutivo desmonta una de las principales reclamaciones que Junts había puesto encima de la mesa durante las últimas negociaciones parlamentarias.
Qué suponía realmente el IVA franquiciado
La propuesta consistía en permitir que determinados autónomos, especialmente aquellos con menos ingresos, no tuvieran que repercutir IVA en sus facturas.
En la práctica, eso habría significado:
- Menos burocracia
- Menos declaraciones trimestrales
- Menos pagos adelantados a Hacienda
- Más liquidez para pequeños negocios
La medida afectaba especialmente a perfiles con pocos gastos deducibles, como pequeños comercios, profesionales independientes o negocios de barrio.
Muchos autónomos veían esta posibilidad como una forma de aliviar la presión fiscal en un momento marcado por el aumento de costes, alquileres y cuotas.
Junts convirtió el IVA en una condición política
La tensión alrededor de esta medida ha ido creciendo durante las últimas semanas.
Junts vinculó su apoyo a varios decretos del Gobierno a que el Ejecutivo aceptara avanzar en la exención del IVA para autónomos. Entre esas negociaciones estuvo incluso la prórroga de los alquileres.
Pero el ala socialista del Gobierno ha decidido frenar. Moncloa no quiere mezclar vivienda con política fiscal y considera que el IVA franquiciado tendría un impacto demasiado elevado sobre la recaudación pública.
De hecho, el Ejecutivo insiste en que Bruselas solo obliga a adaptar ciertos aspectos técnicos de la directiva europea, pero no a implantar una exención generalizada en España.
Hacienda teme perder ingresos
Detrás del rechazo hay también un motivo económico. Hacienda considera que liberar del IVA a miles de autónomos supondría una reducción importante de ingresos públicos. Además, el Ministerio cree que encajar esta medida con el actual sistema de módulos sería complejo.
El Gobierno defiende que ya existen mecanismos simplificados para pequeños autónomos y que crear un nuevo modelo podría generar más problemas administrativos.
Mientras tanto, la realidad es que la medida queda prácticamente congelada. Y eso supone un golpe para muchos trabajadores por cuenta propia que esperaban una rebaja de cargas en plena subida de gastos.
Qué puede pasar ahora
Por el momento, el Ejecutivo solo mantiene la parte de la normativa europea que sí es obligatoria y es la de permitir que autónomos españoles puedan acogerse a sistemas de franquicia del IVA cuando operen en otros países de la Unión Europea.
Pero dentro de España, todo apunta a que los autónomos seguirán teniendo que cobrar y declarar IVA como hasta ahora. Al menos, mientras el Gobierno mantenga su actual postura política y económica.

