España podría perder 140.000 autónomos del comercio en diez años: algunas comunidades ya rozan una caída del 10%

El sector ha perdido 55.662 trabajadores por cuenta propia desde 2021 y UPTA calcula que podría quedarse en unos 577.000 en 2036. En La Rioja y Extremadura la caída ya se acerca al 10%.

El pequeño comercio español lleva años perdiendo trabajadores por cuenta propia y los últimos datos muestran hasta dónde puede llegar esa caída si nada cambia. España cerró 2021 con 772.234 autónomos dedicados al comercio y la reparación, mientras que al finalizar 2025 quedaban 716.572. En solo cuatro años han desaparecido 55.662 autónomos del sector, un 7,2%, y la previsión para la próxima década apunta a una reducción mucho mayor.

El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA calcula que, si se mantiene la evolución de los últimos años, España podría perder cerca de 140.000 autónomos del comercio hasta 2036. De cumplirse esa proyección, el sector pasaría de los 716.572 trabajadores por cuenta propia contabilizados al cierre de 2025 a unos 577.000 dentro de una década.

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La cifra equivale a una pérdida media próxima a 14.000 autónomos al año, aunque no significa que vayan a desaparecer necesariamente más de 1.100 todos los meses. Se trata de una estimación realizada a partir de la evolución registrada durante los últimos ejercicios y, por tanto, dependerá de cómo se comporte el sector durante los próximos años. Lo que ya reflejan los datos es una pérdida de más de 55.000 trabajadores por cuenta propia desde 2021.

Cuatro de cada diez pérdidas se producirían en los municipios pequeños

Según las estimaciones de UPTA, el 40% de la pérdida prevista se concentraría en municipios de menos de 25.000 habitantes, donde el cierre de un pequeño establecimiento puede suponer algo más que la desaparición de un negocio. Tiendas de alimentación, ferreterías y otros comercios especializados permiten a muchos vecinos acceder a productos cotidianos sin desplazarse a otras localidades, una función especialmente necesaria para las personas mayores o quienes no disponen de vehículo propio.

El cierre de estos establecimientos afecta especialmente a las personas mayores y a quienes no disponen de vehículo propio, pero también puede perjudicar al resto de negocios que continúan funcionando. A medida que desaparecen servicios y disminuye la población, los comercios que permanecen abiertos tienen menos clientes potenciales, lo que hace todavía más difícil mantener la actividad.

Los datos territoriales difundidos durante los últimos días permiten comprobar que esta pérdida no está avanzando al mismo ritmo en toda España. La Rioja ha perdido un 9,8% de sus autónomos del comercio desde 2021, mientras que en Extremadura el descenso ronda el 9% y en Castilla-La Mancha alcanza el 8,4%. Las tres se sitúan por encima de la caída del 7,2% registrada en el conjunto del país durante ese periodo.

El pequeño comercio retrocede mientras crecen otros modelos de venta

Mientras disminuye el número de autónomos del comercio, la gran distribución y las ventas por internet siguen creciendo. Los datos recopilados por UPTA indican que la gran distribución ha superado los 50.000 millones de euros de facturación, tras crecer un 4,75% y sumar 222 establecimientos, mientras que el comercio electrónico ha avanzado todavía más durante los últimos años.

El comercio electrónico pasó de superar los 57.700 millones de euros de facturación en 2021 a rebasar los 114.800 millones en 2025, prácticamente el doble en cuatro años. Este crecimiento no significa que todo el dinero gastado por internet haya salido de las tiendas físicas, pero sí muestra el cambio que se está produciendo en el mercado mientras desaparecen miles de pequeños operadores independientes.

Para quien mantiene un establecimiento abierto, competir en este escenario supone hacerlo frente a empresas con grandes plataformas digitales, redes logísticas y catálogos difíciles de igualar. A ello se añaden los propios gastos del negocio. Un cálculo reciente de UPTA situaba en casi 36.000 euros al año el coste medio de mantener abierto un pequeño negocio sin empleados, tomando como referencia un autónomo con un local comercial alquilado.

El cierre de comercios también cambia los barrios y los pueblos

Durante las últimas décadas, parte de la actividad comercial se ha desplazado desde las calles y barrios hacia grandes complejos situados en las periferias, donde tiendas, restauración, ocio y aparcamientos se concentran en un mismo espacio. Este modelo ha cambiado los desplazamientos de muchos consumidores y, cuando desaparecen establecimientos independientes, también puede reducirse el tránsito de personas del que dependen otros negocios de la zona.

En los pueblos el efecto puede ser todavía más visible porque detrás de una persiana cerrada no siempre hay otro establecimiento capaz de ocupar su lugar. Eduardo Abad, presidente de UPTA España, advierte de que cuando cierra un comercio en estas localidades muchas veces desaparece también un servicio, algo que puede complicar todavía más la vida diaria de quienes necesitan desplazarse para realizar compras que antes podían hacer cerca de casa.

La evolución registrada desde 2021 deja así un escenario en el que el comercio ha perdido 55.662 autónomos en cuatro años mientras las ventas digitales prácticamente han duplicado su volumen. Si esa trayectoria continúa, UPTA calcula que España podría llegar a 2036 con unos 577.000 trabajadores por cuenta propia dedicados al comercio y la reparación, cerca de 140.000 menos que al cierre de 2025.

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