El Parlamento ha aprobado un cambio solicitado por muchos trabajadores autónomos y sobre todo después de que Bruselas llevara a España precisamente por esto, por no permitir a los autónomos quedar exentos de aplicar el IVA en sus facturas cuando sus ingresos son bajos, una medida vigente en la mayoría de países conforme a la normativa europea.
Se espera que la medida beneficie a unos 770.000 trabajadores permitiéndoles dejar de repercutir el IVA en las facturas y evitar su declaración trimestral ante Hacienda, lo que simplificara notablemente la gestión administrativa y reduce la carga burocrática habitual.
Sin embargo, la medida no es tan simple como parece. No será obligatoria, no beneficiará a todos por igual y todavía hay aspectos clave que deben concretarse.
Qué cambiará con el nuevo sistema aprobado
La novedad es la implantación del llamado IVA franquiciado, un régimen que permitirá a determinados autónomos no incluir IVA en sus facturas ni presentar declaraciones trimestrales.
En la práctica, esto supone dejar de actuar como intermediario de Hacienda. El autónomo cobrará directamente el precio de su servicio, sin añadir el impuesto.
Eso sí, el sistema tiene una contrapartida importante y es que no se podrá deducir el IVA de los gastos. Es decir, no se paga IVA, pero tampoco se recupera.
Qué autónomos podrán facturar sin IVA
El nuevo modelo está pensado para quienes tengan niveles bajos de facturación. Aunque el límite definitivo aún no está aprobado, todo apunta a que se situará en torno a los 85.000 euros anuales. Esto podría permitir que hasta 770.000 autónomos se beneficien del sistema en España. En otros países como Francia se establece límites diferentes según el tipo de actividad y Alemania fija el corte en 22.000 euros.
Un detalle importante es que se tendrá en cuenta la facturación total y no el beneficio. Es decir, un autónomo que ingrese más de ese límite, aunque gane poco, quedará fuera.
Será voluntario y no siempre compensa
Uno de los puntos clave es que este sistema no será obligatorio. Cada autónomo podrá decidir si le interesa acogerse o seguir en el régimen actual.
Esto es fundamental porque no todos saldrán ganando. De hecho, pueden salir perjudicados en algunos casos:
- Negocios con muchos gastos, ya que no podrán deducir el IVA
- Autónomos que trabajan con empresas, porque perderán atractivo comercial
- Actividades con inversiones frecuentes
En estos casos, seguir en el sistema tradicional puede ser más rentable.
Menos papeleo y mejor liquidez
El principal beneficio del nuevo sistema es la reducción de la burocracia. Los autónomos dejarán de presentar modelos como el 303 o el 390, lo que supone menos trámites y menos costes de gestoría.
Además, mejora la liquidez. Actualmente, muchos profesionales tienen que adelantar el IVA a Hacienda incluso sin haber cobrado sus facturas. Con este sistema, ese problema desaparece.
La gran duda que aún no está resuelta
Hay una cuestión clave que todavía no está definida y es si este sistema se aplicará también dentro de España.
La normativa europea solo obliga a permitir el IVA franquiciado en operaciones internacionales dentro de la UE, pero no en las nacionales.
Esto significa que el Gobierno deberá decidir si los autónomos podrán emitir facturas sin IVA también a clientes españoles. De esta decisión dependerá el impacto real de la medida.
Cuándo entrará en vigor
Aunque el Parlamento ya ha aprobado el cambio, todavía no se aplicará de forma inmediata. Falta el desarrollo reglamentario que concretará todos los detalles.
Entre ellos:
- El límite exacto de ingresos
- Las condiciones para acogerse
- Las obligaciones formales
- Su aplicación en operaciones nacionales
Hasta que no se apruebe esta normativa, los autónomos deberán seguir funcionando como hasta ahora.

