Más de 1,5 millones de autónomos retrasan la baja médica porque no pueden permitirse dejar de trabajar

Las bajas entre los trabajadores por cuenta propia han caído un 10,1% en dos años, pero cada vez duran más. UPTA relaciona esta evolución con los autónomos que siguen trabajando enfermos para no cerrar su negocio, perder ingresos y continuar pagando la cuota.

Más de 1,5 millones de trabajadores autónomos en España se encuentran ante un problema cuando enferman. Dejar de trabajar puede significar cerrar el negocio, quedarse sin ingresos y seguir afrontando gastos. Para quienes desarrollan su actividad sin empleados, una baja médica supone en muchos casos paralizar completamente el trabajo hasta que puedan recuperarse.

Esta es la situación que denuncia la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) en un comunicado en el que advierte de que muchos trabajadores por cuenta propia retrasan la visita al médico y continúan trabajando mientras su estado de salud se lo permite. Los datos recogidos por la organización muestran una evolución llamativa. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2026, las bajas médicas iniciadas entre los autónomos han caído un 10,1%, pese a que el número de trabajadores protegidos ha aumentado.

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Sin embargo, quienes finalmente necesitan dejar de trabajar tardan cada vez más tiempo en recuperarse. UPTA sostiene que detrás de esta tendencia no hay menos enfermedades, sino autónomos que retrasan la baja porque no pueden asumir las consecuencias económicas de abandonar temporalmente su actividad, a pesar de las ayudas que ofrecen algunas comunidades como Canarias.

Las bajas médicas caen un 10,1% pese a que hay más autónomos protegidos

El número de trabajadores autónomos protegidos frente a una incapacidad temporal pasó de 3.310.323 en el primer trimestre de 2024 a 3.391.709 en el mismo periodo de 2026. En apenas dos años, la cifra ha aumentado un 2,5%.

La evolución de las bajas médicas ha seguido el camino contrario. Los procesos iniciados descendieron desde los 122.422 hasta los 110.094, lo que representa una caída del 10,1%. También disminuyeron los procesos finalizados, que pasaron a situarse en 109.450, un 10,4% menos.

La incidencia de la incapacidad temporal confirma esta tendencia. En 2024 se registraban 12,33 procesos por cada mil trabajadores protegidos. Dos años después, la cifra ha bajado hasta 10,86. Esto supone un descenso del 11,9% en la incidencia de las bajas entre los autónomos.

Los autónomos cogen menos bajas, pero cada vez duran más

La reducción de las incapacidades temporales contrasta con lo que ocurre con su duración. Los procesos que ya han finalizado han pasado de una media de 96,4 días en 2024 a 101,5 días en 2026. Son 5,1 días más de baja en apenas dos años.

El incremento es todavía mayor entre los procesos que continúan abiertos. La duración media ha pasado de 192,8 a 203,4 días de incapacidad temporal, lo que supone 10,6 días más que en 2024.

Para UPTA, estos datos reflejan que muchos autónomos no acuden al médico cuando aparecen los primeros problemas de salud. La necesidad de mantener la actividad y seguir generando ingresos les lleva a continuar trabajando hasta que la enfermedad hace imposible seguir adelante.

Cuando finalmente solicitan la baja, la patología puede encontrarse en una fase más avanzada y requerir tratamientos y periodos de recuperación más largos. El resultado es una realidad aparentemente contradictoria. Hay menos bajas médicas entre los autónomos, pero quienes dejan de trabajar tardan cada vez más tiempo en recuperarse.

Una baja médica puede obligar a cerrar completamente el negocio

El problema afecta especialmente a los autónomos que desarrollan su actividad sin trabajadores contratados. En España hay más de 1,5 millones de trabajadores por cuenta propia en esta situación.

Para estos profesionales, enfermar no significa únicamente dejar temporalmente de trabajar. Una incapacidad temporal puede suponer cerrar el negocio desde el primer día, dejar de facturar y arriesgarse a perder clientes durante el periodo de recuperación.

Un pequeño comerciante, un transportista o cualquier profesional que dependa exclusivamente de su propio trabajo puede quedarse sin actividad mientras continúa teniendo que afrontar los gastos relacionados con el negocio.

Según denuncia UPTA, esta presión económica explica que miles de autónomos retrasen la visita al médico y sigan trabajando hasta que su estado de salud les impide mantener la actividad.

El autónomo sigue pagando la cuota durante los primeros 60 días de baja

A la pérdida de ingresos se suma otra consecuencia económica. Con carácter general, la exención del pago de las cuotas se produce a partir del día 61 de incapacidad temporal. Durante los primeros 60 días, el autónomo continúa teniendo que afrontar sus cotizaciones aunque no pueda trabajar y su actividad económica se haya reducido o haya quedado completamente paralizada.

UPTA considera que esta obligación supone un desincentivo para que los trabajadores por cuenta propia soliciten la baja médica cuando aparecen los primeros síntomas de una enfermedad.

Retrasar el diagnóstico y el tratamiento puede provocar que determinados problemas de salud evolucionen hacia procesos más complejos o persistentes. Cuando el trabajador finalmente deja de trabajar, la recuperación puede necesitar más tiempo y terminar en una baja de larga duración.

UPTA reclama eliminar el pago de la cuota desde el segundo día de baja

Ante esta situación, UPTA reclama una reforma del sistema de protección de los trabajadores autónomos. La organización propone que la exención del pago de la cuota se aplique desde el día siguiente al inicio de la baja médica en todos los procesos de incapacidad temporal inferiores a 60 días.

La medida busca reducir las consecuencias económicas que supone enfermar para quienes dependen directamente de su trabajo. Según defiende la organización, eliminar esta obligación permitiría que más autónomos acudieran antes al médico y comenzaran el tratamiento durante las primeras fases de la enfermedad.

El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, sostiene que los autónomos no enferman menos, sino que muchos no pueden permitirse dejar de trabajar. Los datos utilizados por la organización muestran que, mientras disminuye el número de bajas, los procesos de incapacidad temporal son cada vez más largos.

Una situación que afecta directamente a más de 1,5 millones de autónomos sin empleados, para quienes una enfermedad puede significar paralizar su actividad, perder ingresos y poner en riesgo la continuidad de su negocio.

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